domingo, 22 de julio de 2007

Aroma de tango

Con él vino el recuerdo de los pívots de antaño, de juego en la pintura, de virguerías a dos metros del aro, de defensas volcadas sobre él, enloquecidas con que no recibiera un sólo balón...
Siempre tuvo calidad de sobra para dar el salto, pero la burocracia, cosas de contratos y demás lo habían impedido.
Acostumbrado a lo máximo con su selección y a codearse con los mejores en su querido TAU, parecía que Europa se le había quedado pequeña. Incluso su majestuoso juego daba la impresión de andar un poco estancado (bendito estancamiento a ese nivel), renunciando a su letal tiro de 4-5 metros, quizá demasiado volcado en el pick&roll...
Lo único cierto es que le echaremos de menos por aquí. En Houston se deben de estar frotando las manos: su conexión con Yao puede ser la sensación de la Liga y seguro que será de gran ayuda para el éxito de la franquicia.
Suerte Luis, gracias por tantas tardes de gloria, y nunca pares de bailar...